Moonsters

Frankenstein

Unos tornillos en la cabeza, mil hilos en su piel,
y el impacto de un gran rayo le hizo renacer.
Manos enormes y diferentes, como también sus pies;
su creador montó un puzzle y lo supo resolver.
Las cicatrices surcan su cuerpo,
su corazón late de nuevo otra vez;
esos dos grandes ojos ya pueden ver
el rostro de su creador… el doctor:


¡FRANKENSTEIN!
¡FRANKENSTEIN!


Él tenía un buen corazón, y lo trataban mal,
al parecer solo buscaba tener con quién hablar.
Se ocultaba en el gran bosque, lejos del pueblo cruel;
era torpe y rudo, no quería hacer el mal.
Las cicatrices surcan su cuerpo,
su corazón late de nuevo otra vez;
quería amigos, pero huían de él.
la leyenda de aquel fortachón, el monstruo de:


¡FRANKENSTEIN!
¡FRANKENSTEIN!