Recuerdo una casa encantada
llamó mi atención al instante,
bañada por rayos de luz de la luna,
hermosa y brillante.
Subí la cuesta hasta la entrada,
no pasa nada, es tan solo una
mirada.
Estando ya dentro, el fuerte viento
la puerta cerró de repente;
un escalofrío en la oscuridad,
el frío sudor en mi frente.
No tengas miedo, no pasa nada,
una voz dice:
Ven conmigo a bailar.
¿Fue una ilusión?
Es lo que me dicta la razón,
la casa está en calma.
¿O fue real?
Es lo que me dice el corazón,
hay ruido en el salón y no puedo
explicarlo.
FANTASMAS
Veo la escalera hacia
un piso superior,
¿será real o solo es mi imaginación?
Armado de valor
voy subiendo escalones;
se están mezclando en mí
muy distintas emociones.
El miedo ya no puede
frenar en mí la curiosidad;
uno a uno, firme y fuerte,
yo sigo avanzando.
Entrando en el salón, con mis ojos
como platos, danzando por el
aire los vi y me dejé llevar.
¿Fue una ilusión?
Es lo que me dicta la razón: danzas
desenfrenadas.
¡Sí fue real!
Es lo que me dice el corazón:
bailé en el salón… con fantasmas.